Hace poco eran responsables de Facebook y Google, dos de las empresas más poderosas de Internet. Ayer le tocó el turno a un gobierno europeo, el griego, que abogó por poner fin al blogging anónimo, en el contexto de la crisis social, económica y política que vive el país.

Los responsables griegos han denunciando que la Red se está usando para planificar ataques contra políticos y el ministro de Justicia, Miltiadis Papaioannou, anunció una nueva ley que facilitaría la identificación de los blogueros. “No habrá más gente enmascarada en Internet”, dijo en un comunicado. Pese a ser una red no controlada por nadie y de contrastados beneficios para la sociedad, ha afirmado: “En manos de unos pocos, Internet se ha convertido en una herramienta dañina para amenazar las vidas de los ciudadanos”.

Considerar estas tendencias en el contexto de la capacidad de la tecnología para extender la identificabilidad online al mundo físico, resulta preocupante.

Aunque lógicamente es deber de las autoridades perseguir el delito en Internet, así como proteger a los internautas más vulnerables (p.ej. los niños), muchos temen que este tipo de propuestas y de legislaciones mermarían la libertad de expresión online, una de sus características históricas más notables.
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Internet es la ventana al mundo por donde se cuela una ingente cantidad de datos personales de los usuarios registrados. Este hecho obliga a las autoridades de protección de datos a redefinir sus competencias para preservar los derechos de los usuarios y especialmente los de la infancia.

Artemi Rallo, director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), destaca la preocupación que suscitan las redes sociales en Internet . “Las cláusulas que se aceptan al darse de alta son ambiguas, cuando la legislación exige lo contrario”, remarca.

Rallo cree que tiene que haber “una respuesta global”, que “puede surgir en la Conferencia Internacional de Madrid del próximo noviembre”, augura. A su vez, la Comisión Europea trata de coordinar una respuesta jurídica a través del Grupo de Trabajo del artículo 29 de la Directiva 95/46.

Esther Mitjans, directora de la Apdcat (Agència Catalana de Protecció de dates), equipara los datos personales con “las llaves de casa”. Muchas redes se acogen a la legislación de Estados de EEUU y, advierte, “con un click conocen tus gustos y actividades”. Le parece que “estamos al albur de las estrategias comerciales de las redes”.

Aunque la Ley Orgánica de Protección de Datos, requiere que el operador pueda verificar la edad del menor, las redes sociales no disponen de medios tecnológicos y se defienden asegurando que no pueden “asumir la responsabilidad de controlar todos los contenidos”.

La Ley de servicios de la sociedad de la información, de 2002, no habla de la red, pero sí de almacenadores, de hosting. Prieto y Heckh explican que éstos “no son responsables salvo que tengan conocimiento de la infracción”.

Bárbara Navarro, directora de Relaciones Institucionales de Google, explica que si se quiere que algo desaparezca en el buscador, se debe acudir al webmaster; Google elimina el caché o rastro antiguo. Todo esto se aplica también a la empresa.

Cuando se trata de información que no se puede eliminar, de un Boletín Oficial que da cuenta de una infracción de tráfico o similar, el robot TXT impide que se vea pero no lo borra. Respecto a la indexación de perfiles de redes sociales en Google, Navarro recuerda que “la red tiene que poner a disposición del usuario herramientas para que decida si quiere hacer público su perfil”. Si no lo hace, no será indexado por los motores.

Google insiste en que es un mero receptáculo de información. La AEPD exige a los buscadores que permitan ejercer los derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición). En una Resolución, la Agencia se considera autoridad competente para declarar que Google tiene conocimiento de la ilicitud de un contenido y que la ofensa a la “dignidad de las personas” como causa de dicha ilicitud. Respecto a la Propiedad Intelectual (PI), la Audiencia de Barcelona desestimó una demanda de una web contra Google ya que no violaba la PI al reproducir la web parcialmente, en caché.

Fuente: expansion.com

Frente al aumento de injurias y calumnias en blogs y redes sociales que constata el Observatorio de Internet, ¿Cómo protegerse ante este y otros fenómenos amenazantes?

Francecs Canals, director del Observatorio, agrega que es también muy preocupante el aumento de casos de ‘cyberbulling’ (acoso escolar en la red), tanto contra alumnos, a los que se les dice y atribuye de todo, como contra los propios profesores. “Recuerdo el caso de una mujer que sufría porque unos adolescentes de su municipio habían filmado con el teléfono móvil a su hijo, que padece síndrome de Down, y lo habían colgado en la red para la burla y exhibición colectiva”.

Hay solución

Proliferan también los insultos en redes sociales como Facebook, así como la usurpación de identidad. “En la red existen audiencias ultracríticas, toda una serie de arquetipos de personajes que antes no existían pero que ahora forman parte de nuestra vida diaria: ‘trolls’, ‘punishers’, gamberros electrónicos, personas que en definitiva han encontrado en internet una herramienta para el insulto y la provocación. Difamar es toda una moda social en nuestro país”, remata.

En cualquier caso, Canals cree que los ciudadanos no están del todo desamparados. “Hay solución”, arguye. Por un lado está la vía judicial, “cara y lenta”, según el director del Observatorio, aunque ya hay ejemplos de sentencias que han obligado a bloggers a eliminar falsas informaciones e incluso a indemnizar al afectado. Además, existe una segunda vía que consiste en crearse una “identidad o reputación on-line”.
Ahí entra el Observatorio de internet, que ha impulsado un portal dedicado a la defensa de la identidad, dirigido a afectados por esta situación. “En una primera fase analizamos a fondo el conflicto on-line, ver quién participa en él, quién es el foco emisor, qué alcance tiene, a través de qué formato o sitios web se expresa, su grado de propagación y su puntuación en los buscadores”, afirma.

“Esto nos lleva a una segunda fase en la que se desarrollan sitios web que exploten el potencial positivo, se crean blogs personales, sitios web corporativos con la personalidad del sujeto, vídeos, perfiles profesionales; se trata de multiplicar la presencia de identidad y de construir esa puerta sólida que nos salvaguarde ante futuros ataques, injurias o difamaciones”, argumenta. “El objetivo es el de aislar la fuente del conflicto marginándola a posiciones más secundarias en Google, ya que tan sólo entre un 10 y un 15% de las búsquedas de usuarios llegan a la segunda página del Google”, concluye.

Fuente: colpisa.com

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